lunes, 26 de diciembre de 2016

Pura y dura.

Por primera vez en mucho tiempo, me doy cuenta que me alejo. Lo sorprendente es que no me sorprende, que lo asumo con total naturalidad.
Que no deseo ni siento la necesidad de sentirme deseada. Que nada me incendia... Bueno, sí, la rabia que me produce la rutina.
Que a veces siento la necesidad de empezar de cero. Por segunda vez... De dejar atrás todas esas decepciones, esas faltas de empatía, ese no saber estar cuando hay que estar...
Hubo una época donde tanto giro en mi vida me produjo adrenalina. A estas alturas, la adrenalina ha dado paso al mareo. Y el mareo, a la inestabilidad.
Y pensar que tan sólo unos dias atràs me planteaba poner mi vida en jaque... Qué lejos lo veo ahora!!  Antes lo sentía como una demostración de amor, que por mi parte estaba claro que lo era. Ahora siento que no quiero hacerlo, que seria reincidir en lo de siempre: hipotecar mi vida por hacer feliz a alguien. Alguien a quien quiero mucho pero que no merece tan alto precio.
Siempre dije que quería alguien que caminase a mi lado, no de quien tuviese que tirar. Tan contracturada llevo la espalda, que cualquier día de estos tendré que soltar lastre...

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